Irán vota con veto
Golpeada por sanciones internacionales debido a su programa nuclear y en medio de una crisis económica caracterizada por altos índices de inflación y desempleo, Irán celebra este viernes elecciones parlamentarias.
Más de 40 millones de iraníes están habilitados para renovar 290 escaños del Congreso (5 escaños ya están reservados a las minorías religiosas) por los que compiten 4.600 candidatos de 30 provincias.
Comicios con vetos y divisiones
Cerca del 40% de los 7.597 que se postularon en la lista original han sido vetados -la gran mayoría reformistas- por el Consejo de Guardianes que decide quién puede y quién no puede presentarse a las elecciones, según su compromiso con la República Islámica, su líder supremo y el Islam.
El actual Parlamento está dominado por los conservadores, que controlan la mayoría de las instituciones estatales y el ejército. Los reformistas sólo cuentan con aproximadamente el 13% de los escaños parlamentarios.
“Quiero votar por candidatos laicos y democráticos pero encontrarlos en el actual sistema político sería un milagro”, dijo a la BBC Farhad, un ingeniero de 32 años que vive en Teherán.
Yusef, quien vive en Shiraz, no votará en desacuerdo con el veto de los candidatos pero igual se declara partidario de Mahmoud Ahmadinejad: “Me gusta este gobierno y pienso que es más confiable que algunos que dependen de poderes externos para sobrevivir”.
De qué habla la gente
Aunque el sistema político iraní no se caracteriza por los debates de los candidatos y los actos masivos de los partidos, eso no significa que no existan por estos días temas que dominen la campaña electoral.
Un mercado en Teherán
La inflación en Irán se ubica en 15%.
Con una tasa inflacionaria del 15%, el racionamiento de combustible en un país que posee la novena reserva petrolera del mundo y un desempleo que fluctúa según analistas entre el 20 y el 30%, la economía es uno de ellos.
“La inflación nos ha puesto a todos bajo presión”, señaló a la BBC Vali-Allah Mahmoudian, un contador de la ciudad de Tafresh, quien dirige sus culpas hacia el exterior.
“El aumento en el índice inflacionario y el empeoramiento de la situación económica no es culpa de Ahmadinejad, es el resultado de las sanciones impuestas por Europa”.
Las sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Irán por el enriquecimiento de uranio y el negarse a una total colaboración con los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) es otro de los grandes temas que dominan las conversaciones cotidianas.
Una cuestión nuclear
“Yo no quiero que otros países piensen que somos terroristas o enemigos, que es lo que está pasando ahora con el programa nuclear de mi país”, dijo a la BBC Shirin, una maestra de la ciudad de Shiraz.
Quiero votar por candidatos laicos y democráticos pero encontrarlos en el actual sistema político sería un milagro
Farhad, ingeniero iraní
Para Vicente Garrido, experto en proliferación nuclear del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior en España, “se está notando es una disociación entre lo que piensa la población y lo que piensan los dirigentes, porque obviamente la población es la que está sufriendo las sanciones internacionales”.
Según el analista español, la decisión de conseguir una autonomía máxima a nivel nuclear está muy arraigada en la clase política iraní y esto no va a cambiar gane quien gane en las elecciones parlamentarias, pero esto tampoco es nuevo.
“Normalmente se atribuye el programa nuclear iraní al presidente actual y se dice que es fruto de lo que se puede llamar un nacionalismo nuclear, pero el interés por el enriquecimiento del uranio y las compras clandestinas de material nuclear son de los años 90″, recordó Garrido a BBC Mundo.
El gobierno de Teherán ha insistido que su programa nuclear tiene fines pacíficos pero otros países como Estados Unidos acusan a la nación islámica de buscar la bomba atómica.
Cambiar o no cambiar
Aunque en el exterior de Irán se suele ver a los conservadores y a los reformistas como dos bloques sin fisuras, existen escisiones en ambas tendencias señaló a BBC Mundo la profesora iraní de la Universidad Autónoma de Madrid Naderé Farzamnia.
Un hombre pasa al lado de un automóvil con propaganda electoral en Teherán.
El Parlamento actual está integrado en su mayoría por conservadores.
“Lo que en un momento surgió fue la idea de que al haber una escisión entre los conservadores podía caber la esperanza de que esa división llevara a un debilitamiento, pero han llegado a un acuerdo y se van a presentar de forma conjunta”, indicó la profesora y luego especuló con el futuro:
“Esto me lleva a pensar que si se produce algún cambio, será dentro de los mismos conservadores. Ganarán los neo-conservadores, es decir, los partidarios de Ahmadinejad, o los que siguen al actual alcalde de Teherán que es un conservador un poco más moderado”.
Los reformistas han quedado muy debilitados por el veto a sus candidatos pero según Farzamnia, esto no es lo único que tienen en contra los políticos que abogan por un sistema político más abierto.
“Los iraníes también están desencantados con aquellos de la época de (el ex presidente Mohamed) Jatamí que no hicieron nada substancial para el cambio”.




