La Magia de los Placeres Precipitados
Es común que una pareja relativamente establecida, olvide los arrebatos del inicio y decida explorar su sexualidad con calma y tranquilidad.
Si bien el sexo pausado puede provocar verdaderas satisfacciones, y como señalan los expertos, se genera así un mayor vínculo emocional, a veces la premura del principio es recomendada para no caer en la rutina y en la monotonía.
El sexo llega a convertirse con el tiempo en el mejor de los casos en un ritual ceremonioso y complejo y en el peor en una repetición mecánica de un acto que no necesariamente es el mejor o el que se disfrute más. Regresar a la espontaneidad de los primeros encuentros no solo puede ser emocionante, sino que en muchos casos, es saludable y revitalizador de la relación.
No hay razón para pensar que el sexo rápido es sólo para quienes no buscan más que deshagar sus instintos, aunque esto también es sano y necesario. La tradición nos habla dela sexualidad pausada en la que tenga todo el tiempo del mundo, para disfrutar de cada centímetro de piel y cada segundo de besos, pero un impulso sorpresivo y de repente puede ser tan satisfactorio como el encuentro planeado o incluso lo es más.
Los placeres rápidos pueden ser retomados por la pareja que ya ha disfrutado lo suficiente del sexo relajado, de compenetración y de horas de contacto íntimo, esto porque mediante la inmediatez puede recuperarse o avivarse ese deseo sexual incontenible que urgía y que provocaba uniones alocadas, sin lugar “apropiado” y tiempo “adecuado”.




